
En lo que respecta al trabajo en sí, en teoría son 2 días a la semana los que toca repartir. Pero a esto hay que añadirle 1 o 2 más para dedicarle al conteo y selección de lo entregado. O sea que al final son entre 16 y 18 horas semanales. Eso si, la paga es de risa. Si no fuera porque el trabajo en sí no me desagrada, que es por aquí cerca y que lo hago en la bici, no lo haría. Esto a pesar de que el 95% de las cosas que entrego sean correo basura. Y que cada que tengo que ir a recoger el bulto me siga costando comunicarme en holandés con el personal de turno, en especial con un anciano que parece salido de los Soprano, con anillos, cadenas de oro y demás accesorios. Y que la empresa esta sea medio despelote, al estilo español, y que más bien parezca ser un negocio matriarcal-familiar, con un sistema de contratación que está en los límites de la legalidad. Y que mis colegas repartidores (habré visto a 3) sean jubilados que hacen la chamba (en auto) porque se aburren, además de aumentarle unos reales a lo que cobran por jubilación (que no ha de ser poco). Así que de momento limito mis amistades laborales a los gatos del vecindario, que no son pocos. No así con los canes, aunque eso ya se sobreentienda.
Por otro lado, las casas y sus buzones a las que me enfrento a diario son una historia aparte. En su gran mayoría, los holandeses no son partidarios a tener el buzón al pie de la calle. Lo cual fuerza al ocasional cartero a meterse hasta el portal a través de vallas, cruzando por caminitos muchas veces sinuosos (es increíble la cantidad de chucherías que le pueden meter a un espacio exterior de 2x2!), y repetir el mismo repertorio en la siguiente. Esto por no mencionar a los graciosos que ponen el buzón a la altura de la pantorrilla. O a los que les dio por poner buzones atrapa-dedos. O a los que lo ponen en en el costado opuesto del acceso. Eso sí, felizmente que he empezado con la gracia en primavera y hasta ahora el oscilante clima de la región ha sido benévolo conmigo. Así que, por esta vez, hasta aquí llegan mis quejas.
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